20 de septiembre de 2017

CREEP

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Agosto 2017 - Dorfli-Eione - 70mm - f/8 - 1/200 - ISO500


Todas las mamás  que conozco bendicen el comienzo del curso escolar. Todas estaban deseando que llegara, todas aseguran que estaban al límite, al borde, que no podían más. Todas convienen en que los niños necesitaban orden, disciplina, rutina y en que ellas necesitaban tiempo, espacio, silencio, paz. Que no  los aguantaban . Ya no. Esa es la verdad.

 Oyéndolas, comprendíendolas, sabiendo que tienen razón, he vuelto a sentirme, otra vez, un bicho raro, porque mis hijos necesitan orden, disciplina y rutina, porque yo estaba al límite, al borde y no podía más. Porque me hace falta espacio,tiempo, silencio, paz... porque a veces no los aguanto. Esa es una verdad.

La otra verdad es que no sé estar sin ellos, que a mí  los veranos se me hacen cortos, que los veo crecer, que  sé que crecer es despedirse, que quiero detener el tiempo, echarlo atrás, estirarlo, darlo de sí, que cuando los acompaño al colegio miro las filas torcidas y caóticas de los más pequeños, los que acaban de empezar a despedirse, algunos tan serios, los ojos tan grandes, tan abiertos, las manitas aferradas al baby del compañero que tienen delante, la expresión genuina de la desolación  y me siento exactamente igual que ellos.

 Nunca se lo cuento a las otras mamás.


Creep / Radiohead